domingo, 25 de septiembre de 2011

MENOS SAMBA E MAIS...

Ejercer la autocrítica no es nada fácil, una tarea complicada, y cuando se trata de hacerlo públicamente aún más. Arremeter contra la actuación arbitral quizás sea lo socorrido, lo inmediato, un alivio temporal para desviar hacia otro lado cualquier crítica sobre el planteamiento de un partido o sobre determinadas acciones en el campo de algunos jugadores. Ayer la Unión Deportiva sufrió la segunda derrota consecutiva, esta vez frente al Girona (4-2), resultado final que durante la primera media hora de juego nadie presagiaba, ya que, a pesar de no estar jugando bien, el marcador favorecía en esos momentos al equipo amarillo con dos tantos. Los despropósitos vinieron después, pues un gol del equipo catalán, antes de finalizar la primera parte, puso en jaque a la UD Las Palmas, que terminó con dos jugadores menos, Vicente, que había metido los dos goles, y Herner. El entrenador nuestro, Juan Manuel Rodríguez, fue también expulsado del banquillo, por protestar el primer gol del Girona.

Apenas hemos comenzado la temporada y de los cinco partidos disputados nuestro equipo, en tres de ellos, no ha terminado con los once jugadores sobre el césped. Todos los aficionados hemos observado fallos garrafales en los árbitros y cómo han aplicado una vara de medir diferente con el equipo canario y el contrario. Pero no es nada nuevo, y posiblemente este mismo discurso lo tienen todos los equipos, sobre todo cuando las cosas no salen bien. El derecho a la pataleta lo podemos tener los aficionados, para eso somos los que apoyamos al equipo, los que gritamos , los que nos enfadamos con él, los que lo defendemos con todo el corazón y por el que debatimos entre nosotros mismos. Pero opino que el entrenador, Juan Manuel, no debe meterse en esos menesteres, con declaraciones como por ejemplo “el árbitro está jugando con mi trabajo”. Creo que la rueda de prensa de ayer no nos beneficia en nada; no se puede centrar la misma en un señor vestido de negro, cuando tantas cosas debió analizar acerca del planteamiento y el juego del equipo. Desde la modestia y la serenidad siempre el analisis se hace con más objetividad y Juan Manuel está muy capacitado para hacerlo. Es un gran entrenador, pero a mi juicio no debe distraerse con declaraciones estériles sobre los árbitros, sino compartir abiertamente lo que, a todas luces, él ha sido el primero en observar. Muchos aficionados y yo le hubiésemos agradecido lo que esperábamos ayer, una visión certera sobre lo que aconteció. La temporada no ha hecho más que empezar. 

sábado, 17 de septiembre de 2011

MUCHO GRIS, MUCHO PALO, MUCHO CALOR...

Está claro que tenía que llegar una derrota y en la tarde de hoy sufrimos la primera frente al Córdoba CF (0-1), y por resumir lo que he visto diría que ha sido un partido de la UD Las Palmas con muchos altibajos. Los primeros cuarenta y cinco minutos han sido tediosos, de bostezar, pues ninguno de los dos equipos ofrecieron nada destacable, apenas llegaron a ambas porterías. En la segunda parte Juan Manuel sacó de inicio a Quiroga y a J. Artiles que sustituyeron a Portillo y a Dani Castellano, y ya avanzado el partido David González fue relevado por Pedro Vega; a pesar de los cambios el equipo cordobés tuvo durante diez minutos el mando del partido, jugando con velocidad y ejerciendo bastante presión sobre la Unión Deportiva; pero en ese momento los amarillos cambiaron la dinámica del encuentro, consiguiendo dar otra imagen, hasta que en el minuto sesenta y nueve, y precedido de un resbalón de Pignol, el jugador Charles recibió un balón que controló cómodamente, enviándolo directamente al fondo de nuestra puerta. A partir de ahí los jugadores acusaron el mazazo, pues el gol de ellos llegó en el momento en que Las Palmas lo estaba haciendo mejor. Con todo a su favor el Córdoba se sintió tranquilo en el campo, dominando de nuevo la situación. Se notaba a la legua el nerviosismo de nuestro equipo; Barbosa no hacía más que sacar balones en largo, y la desesperación por conseguir el empate era evidente. Así y todo la UD Las Palmas consiguió reconducir la situación, jugando el último cuarto de hora con más bríos, periodo en el que tuvo muchas ocasiones de gol, pero los palos tuvieron su protagonismo y los balones se estrellaron contra ellos.

No quiero empezar la temporada hablando de los árbitros, trato siempre de ser objetiva y entender que como “cristianos” que son se equivocan, pero una cosa es interpretar si una jugada es merecedora de tarjeta o no (por ejemplo la tarjeta amarilla que le sacó a Pignol y posteriormente la que no mostró al jugador del Córdoba ante una dura entrada), y otra cosa es aplicar el reglamento como es debido y hasta donde se sabe si se le hace una falta a un jugador en la misma raya del área grande es penalti, y cuando se comete una falta que impide al contrario la oportunidad de hacer un gol, todos sabemos que es roja directa; el delantero Quiroga vivió las dos circunstancias a la vez, y todo quedó en una tarjeta amarilla. Incomprensible. También Pedro Vega fue derribado dentro del área y como recompensa se llevó la cartulina amarilla. Esto es lo que ha habido este sábado, una derrota, mala suerte con la puntería, y mucho calor. A estas alturas ya estará la UD pensando en el próximo partido contra el Girona. Es lo mejor que puede hacer.

domingo, 11 de septiembre de 2011

LAS INCÓGNITAS DEL FÚTBOL

Si en un sueño, once jugadores disputasen los noventa minutos de un partido y a continuación saltasen de nuevo al campo sin cansancio, como recién salidos del vestuario, con el mismo público, contra el mismo equipo y jugasen otros noventa minutos, está clarísimo que nada sería igual, porque el fútbol es una sucesión de hechos determinados y con que uno de estos hechos no se repita ya nada puede ser lo mismo. De ahí lo grande de este deporte, porque a pesar de que se entrene, se plantee sobre la pizarra un encuentro, se hagan cambios de jugadores con un fin determinado y un largo etcétera, cuando suena el pitido inicial cualquier cosa puede pasar y casi siempre lo imprevisto.

Decir que prefiero ver un partido por televisión antes que escucharlo por la radio, es una  perogrullada. Sin embargo, esta noche con el choque entre el Gimnástic de Tarragona y la UD Las Palmas, finalizado con el magnífico resultado de 1-3, he disfrutado como no lo hacía en mucho tiempo. El penalti que J. Viera tiró fue parado por el portero y quizás de haberlo metido el partido hubiese sido otro, porque el guión cambiaría por completo, y nunca sabríamos cual hubiese sido el resultado final, pero, a pesar de errar la pena máxima, a los tres minutos marcó, el mismo jugador, el primer gol del encuentro, poniendo muy nervioso al Gimnástic, que venía de una goleada frente al Valladolid en la Copa. Según el comentarista el juego de nuestro equipo fue muy vistoso, rondando el preciosismo prácticamente todo el primer tiempo, haciendo una vez más de las suyas la asociación V&V que junto a Sergio Suárez destacaron sobremanera. Cuando empezó la segunda parte, y por mor de haber bajado el volumen de la radio, me despisté por completo, enganchándome de nuevo al partido a los nueve minutos convencida de que el resultado no había variado. Cuando escuché al locutor decir que iba 0-2, gol de nuevo de Jonathan Viera, lo canté como si sucediese en ese instante, hasta quedarme sin voz. Los elogios para el equipo eran continuos e imaginaba que, como yo, los aficionados estaban pletóricos. La alegría fue aún mayor cuando pasados diecisiete minutos llegó el tercer gol marcado por Javi Guerrero. A pesar de la euforia, se me aparecieron los fantasmas, esos horrendos fantasmas de la temporada pasada, y dudé del resultado, pues aún quedaba media hora de partido; pero no, la noticia era que nuestro equipillo amarillo seguía jugando bien, controlando el partido, y aunque en la recta final se abandonó un poco, periodo en el que el equipo de Tarragona hizo su único gol, el resultado definitivo fue, como dije, 1-3. La UD Las Palmas ya anota en la clasificación siete puntos. En una entrada en este blog, que titulé Calendario 2011-2012, arrancamos, hice una reflexión acerca de los partidos que jugaríamos en las primeras jornadas y de la importancia de encararlos a “cara de perro” para sacar el mayor número de puntos, ya que “a priori” parecían factibles de ganar, pues luego vendrían los gallitos de la categoría todos seguidos para poner muy difíciles las cosas. Por el momento, tengo la buena impresión de que Las Palmas no va a pasar por los apuros de la temporada anterior, porque tiene buenos jugadores, un experto maestro que sabe manejar el fútbol y los estados de ánimo, y aunque quede mucho por delante, percibo que se estudian bien las materias y que hay muy buen conocimiento del medio.

Viera no marcó el penalti, porque no supo tirarlo bien, porque tuvo mala suerte o enfrente tuvo a un buen portero, el caso es que después hizo dos goles que abrieron el camino a un tercero, el de Guerrero, goles que hoy nos permiten sumar estos tres puntos.
Nunca sabremos si de convertir ese penalti hubiese conseguido un hat trick o simplemente no hubiese hecho ninguno hoy, y jamás conoceremos otro resultado sino el que ha sido, porque las consecuencias de un hecho concreto sólo se dan si este hecho ocurre, lo demás son meras elucubraciones.

viernes, 2 de septiembre de 2011

OSCAR Y LA UD, SIN DISTANCIAS


Me gustan las historias en general, esas que existen alrededor de una causa, de cualquier vida, las que aparecen a lo largo del camino, las que te encuentras sin buscarlas e incluso las intrincadas, porque todas ellas te dicen siempre algo, te enseñan la parte noble y prosaica de la existencia, y al final te reconoces en ellas, porque de una forma u otra nuestras vidas tienen mucho en común, pues no en vano somos semejantes, sufrimos los avatares y palpamos la felicidad de igual manera.

Oscar Duarte, tiene tras sí una historia que me ha conmovido, intensa y dura que sintetizaré al máximo. Es un joven colombiano nacido en Ibagué, estado de Tolima, que un día decidió venir a Gran Canaria y quedarse a vivir en la isla, después de conocer por teléfono a una canariona, Fefi, con la que se casó hace ocho años. La temporada pasada, en las afueras del Estadio de G.C., cuando me dirigía a ver un partido de la UD Las Palmas, me encontré por casualidad con él; es una de las personas que colabora con la entidad los días que juega Las Palmas en casa. A lo largo de este año hemos ido entablando amistad hasta conocerse ambas familias. Desde el primer momento me sorprendió su carácter generoso y afable, y en la actualidad siento cariño y admiración por esta persona a la que la propia vida y las circunstancias de su país le llevaron, a pesar de su juventud, a contemplar de cerca los horrores de la guerra, y la mutilación y muerte de mucha gente. Durante ocho años fue militar en las Fuerzas de Colombia, a las que se incorporó cumplidos los diecisiete, y perteneció a La Brigada de Fuerzas Especiales, con el consecuente desgaste psíquico que un conflicto armado acarrea, atravesando la selva y toda Colombia, conflicto que, analizado por él años después, prácticamente lo resume en una foto en la que aparece con sus compañeros, casi todos muertos en combate. Oscar tiene en la actualidad treinta y cinco años.
Decidió dejar el ejército por razones muy concretas, que lógicamente  obvio, y el azar lo llevó primero a Girona, ciudad en la que, durante más de  un año, trabajó en hostelería, y en la cual tiene aún muy buenos amigos. Durante su estancia en Cataluña conoció por teléfono, repito, a la que hoy es su mujer, tomando casi de inmediato la decisión de venir a la isla, y así empezó su relación con ella. A los seis meses se casaron, y en Gran Canaria se quedó para siempre. Anteriormente a todo esto, todavía en Girona, se quedó entusiasmado con la UD Las Palmas cuando ponían en televisión, a través de  Canal Plus, los partidos de las dos temporadas que militamos en Primera División (con Kresic y Fernando Vázquez como entrenadores). El color amarillo de la camiseta y sobre todo, la forma de jugar, fueron atractivos suficientes para engancharse al equipo canario. Al comienzo de su relación, una de las preguntas que le hizo a su mujer fue ¿te gusta el fútbol? La sorpresa se la llevó él cuando Fefi no sólo le dijo que sí, sino que añadió que se había criado en un campo de fútbol, pues su padre había sido el fundador de “Fomento” club que luego pasó a ser “El Batán”. Desde entonces ni uno ni otro dejan de asistir al estadio, y en dos ocasiones, cada temporada, viajan a Girona y a Salamanca, a esta última por la amistad que mantienen con Marcos Márquez. Ambos han transmitido su afición al fútbol e inculcado el cariño por nuestros colores a su hijo Brian, de seis años, que siempre acude con ellos a los partidos.

El día en el que Sergio Kresic (en la última etapa del croata) se despidió en la sala de prensa, Oscar y otro compañero no llegaron a tiempo, y en la misma salida de la zona deportiva, ya en la calle, se encontraron con el entrenador y su cuerpo técnico, cuando dejaban atrás el estadio. El coche se paró, y mi amigo pensó que los tres (Kresic, Quintero y San Román) irían a tomar un café. Pero no fue así, Sergio se bajó del coche, se le acercó y le dio un fuerte abrazo de despedida, y emocionado dirigió la mirada hacia el “Gran Canaria” al mismo tiempo que, con un nudo en la garganta, decía a los colaboradores: “Cuiden de todo esto, es muy importante para ustedes”, lamentándose a continuación de que las cosas no le saliesen bien.

Oscar, mientras pueda, seguirá echándole una mano al club, y si no fuera por su acento colombiano cualquiera diría que nació en la isla, ya que su afecto y respeto por la UD Las Palmas son incuestionables.